~ The Anchor Song es una de mis canciones preferidas. Es mínima y hermosa, tanto que se vuelve mágica. En ella el poder transportador de Björk actúa a plenitud. Especialmente me gusta en éste vídeo: en islandés, en Cambridge, durante la gira mundial de 1998. No creí posible presenciar una versión mejor, pero ocurrió. Las cuerdas fueron reemplazadas por bronces, que apropiadamente emulaban sirenas de barcos, y el resultado fue sublime, quizá insuperable. Me quedé hipnotizado, quieto, como si cualquier movimiento pudiera perturbar la perfección del momento. Una suerte que la haya tocado, ya que no la incluye siempre en sus conciertos, y que haya sido la canción elegida para iniciar la noche; como si me hubiese preguntado ¿Con cuál canción empiezo, Manuel? Una suerte también, vivir en los tiempos de Björk; la gente del futuro tendrá sus discos y vídeos, pero no la fortuna de verla en el preciso instante de su alquimia. La próxima vez pago lo que haya que pagar por una silla de plástico en el Vip top. Porque habrá una próxima vez. Misión para antes de morirme: asistir a otro concierto de Björk. Donde sea.
Срочно, еще срочнее
Hace 2 días


