~ Los últimos días he andado algo triste y me puse a escuchar toda la música que tengo. Sin propósito alguno, hice una lista de los discos que más me gustan. Ahora, hay que tener presente lo que decía Paul Hindemith, aquello de que la música es un ruido sin sentido hasta que se encuentra con una mente receptora. Dicho de otra forma: todo el mundo cree que escucha buena música.
La lista, en orden de año de publicación, es la siguiente:
The Beatles, Abbey Road, 1969

~ Eran los tiempos en que los Beatles ya no se soportaban, en que Paul McCartney se había vuelto un tirano pedante y John Lennon alucinaba pensando que cualquier cosa gratuitamente trasgresora es arte. Habían dejado Let it Be inconcluso y convencidos de que era un mal álbum. Definitivamente, era el fin. Entonces, George Martin les propuso que en un último esfuerzo hicieran algo así como una despedida digna. Y les quedó muy digna. Digna y emotiva, como una buena despedida debe ser.
David Bowie, Ziggy Stardust, 1972

~ En la época de este álbum David Bowie pelaba el cable hevy. Se alimentaba sólo con leche y pimientos, rojos y verdes, los cuales comía, respectivamente, a las cuatro de la mañana y a las cinco de la tarde; tenía siempre las cortinas de su casa cerradas, ya que no quería que el sol de Los Angeles perturbara "las vibraciones del instante eterno", y se sentaba en el suelo a oscuras, alumbrado sólo por la luz que se colaba por entre la rendija de la puerta. En ese estado de alucinación componía, y lo hacía muy bien. A principios de los 80's volvió a la senda de la cordural, y se puso fome.
Pink Floyd, Dark Side of The Moon, 1973

~ Antes de que Roger Waters y su depresión endógena se apoderaran de Pink Floyd, existió Dark Side of The Moon. Un álbum que no deprime, sino que más bien es introspectivo y poético, pese a girar en torno a temas como la brevedad de la vida, la ambición y la locura a que puede conducir el mundo moderno y sus rigores. Los sonidos "espaciales" de Pink Floyd encuentran su nicho definitivo en este disco; impecable desde los primeros hasta los últimos latidos. Dicen que si se usa como banda sonora alternativa de la película El mago de Oz, la sincronía es perfecta. Yo hice la prueba y no es tan así.
Radiohead, The Bends, 1995

~ Según los entendidos, el mejor álbum de Radiohead es Ok Computer, pero yo prefiero The Bends. Thom Yorke y sus amigos son buenos experimentando y rayando con sonidos electrónicos, pero cuando hacen canciones a punta de guitarras y cuidados arreglos, son mejores, y ahí está The Bends.
Belle & Sebastian, Fold You Hand Child, 2000

~ Stuart era un joven escocés tímido y con fatiga crónica. Un día, para socializar, se inscribió en un curso municipal de música e industria, el cual implicaba la producción de un disco por parte de los alumnos. Sorprendentemente, el álbum quedó muy bueno, tanto que Stuart y sus compañeros de curso formaron un septeto que se volvió famoso. Todo iba bien en la vida de Stuart; consiguió novia y su fatiga crónica desapareció. Pero, entonces, el grupo grabó Fold You Hand Child, que fue cruelmente destrozado por la crítica. El pobre Stuart cayó en depresión, lo dejó su polola y le volvió la fatiga. Todo por culpa de Fold You Hand Child. Un álbum que a mí me gusta mucho.
Björk, Vespertine, 2001
~ Mi disco preferido. Es que es de una belleza abrumadora. Evocativo, íntimo, invernal. Construido a partir de mínimos, pero a la vez complejos y profundos sonidos digitales. Un álbum en que cada track es un cristal delicado, trabajado con inusual talento y ánimo de perfección. Para escuchar de noche, en la cama y con audífonos. Muy lindo.
The Shins, Oh Inverted Word, 2001
~Podrían ser una banda más de indie rock, adolescente y predecible, pero no. El sonido de este grupo tiene algo especial, que lo hace destacar entre los de su estilo; esos pequeños detalles que cuesta identificar, pero que hacen la diferencia. Quizá sea que se emborrachan menos que la banda indie promedio...o tal vez más.
MUM, Finally We Are No One, 2002

~Todo es frágil y mínimo en la equilibrada mixtura, de música electrónica e instrumentos clásicos, que cultiva el grupo liderado por las gemelas islandesas Gyða y Kristín Valtýsdóttir ( las mismas que aparecen en la portada de Fold You Hand Child); pero, a la vez, todo es potente, poderoso. Se me aeemeja algo así como viento entre las ramas de grandes árboles. Muy cool.




